
La crueldad de mi Pastor, es por la parte mas corta, ser demasiado abreviado, demasiado benevolente. Lo aparecido en el periódico El Nazareno el pasado jueves día 23 de Octubre, no ha hecho otra cosa sino abrir la veda, de lo que tantos llevamos reprimido, mortificado, aguantado, sufrido. La Parroquia de Santa Maria Magdalena, se ha convertido, en el suplicio para celebrar unos Cultos, una celebración, una visita. Por unas normas flexibles para unos, estrictas para otros. Cantos litúrgicos todos abajo, menos a los que me de a mí la gana. La explicación textual en la Sacristía:”Aquí mando yo”. Y este ejemplo es una pequeñez. Una vez me dijo un conocido, que el Dios que reside en la Parroquia, en el Sagrario, era de su propiedad, y que los tristes mortales tendríamos que pedirle permiso para rezarle. ¿Podemos soportar esta situación en los tiempos tan, tan adversos contra la Iglesia que estamos viviendo? La verdad es que esto no hace sino empeorar la situación de la misma Iglesia. La gente pasa, la Parroquia quedará. Mi pregunta, es ¿Por qué tenemos que ser tan odiados los cofrades por El?, ¿que motivos le hemos dado?, aunque después de ver lo del articulo, veo que es más contra la humanidad que contra nosotros en particular.
Me quedan cosas por decir, muchas, pero mejor freno, no quiero pecar de lo mismo, pero si El nos juzga con tanta libertad, ¿Por qué yo no puedo hacerlo?
Me quedan cosas por decir, muchas, pero mejor freno, no quiero pecar de lo mismo, pero si El nos juzga con tanta libertad, ¿Por qué yo no puedo hacerlo?